Procedimientos para no ser un huérfano identitario

Esta exposición continúa el poema/ dibujo llamado Huérfano Identitario (2025) en el cual Gerardo Silva confronta su origen y entendimiento de su identidad a partir de una ceiba cortada. El árbol vivía en la casa del artista hasta que los vecinos se quejaron y terminó como un tronco posicionado al revés, con la intención de que dejara de crecer. A pesar de ello, la ceiba reposicionó el origen de su raíz y sacó nuevos brotes.
Procedimientos para no ser un huérfano identitario consiste en una instalación conformada por una escultura en tensión/ relación con elementos ambientales y con las visitas del público. De un cuerpo fragmentado de cemento crece una ceiba, esta depende tanto de un panel solar que alimenta una luz de cultivo como del riego que los espectadores le den al árbol. La cantidad de tierra que alimenta las raíces es equivalente al peso corporal del artista. El agua del contenedor en la instalación es de la reserva de Cuxtal, un territorio que actualmente enfrenta diversas formas de invasión y explotación de sus recursos por intereses económicos.
La continuidad entre este fragmento de cuerpo y la ceiba, así como las condiciones que permiten su crecimiento, plantean una relación simultáneamente material y humana. La obra existe a través de las múltiples interacciones que establece con los elementos ambientales y con quienes se aproximan a ella. Es en este condicionamiento material donde el artista sitúa una forma de entender la identidad más allá del lenguaje: «La única forma de dialogar con mi origen es a través del territorio y el cuerpo»

Las ceibas pueden crecer en espacios inhóspitos, como en las paredes de mampostería de edificios coloniales a pesar de no contar con tierra o suelo. Es increíble la resiliencia de la memoria interna de la ceiba, ya que puede perder su raíz y generarla de nuevo en circunstancias inverosímiles. Prospera en cualquier espacio con tan solo agua y sol, a pesar de los cambios arquitectónicos que alteran el territorio que las sostiene. Eliminadas de espacios residenciales o privadas de condiciones ideales, las ceibas persisten: sus raíces atraviesan y, en ocasiones, fracturan el concreto para continuar creciendo.
El Agua de Cuxtal y su dinámica con esta obra de arte es también una invitación a dialogar sobre la realidad política actual del agua en Yucatán. El agua no es únicamente un recurso: es aquello que sostiene formas de vida y configura nuestra manera de habitar. Esta obra propone reflexionar sobre cómo nuestra proximidad con el ambiente, nuestra memoria compartida y nuestra presencia corporal alimentan quienes somos.
Texto por Pablo Tut, 2026